Ainara LeGardon publicó antes de acabar 2017 su sexto álbum de título homónimo, ofreciendo un collage de experimentación lleno de distorsiones y espacios oscuros en los que, a veces, entra un rayo de luz potente que te hace tambalear. Claros y oscuros reflejados en el propio artwork del disco, con un orden y concierto determinado. A todo esto, una vez más Ainara da un paso más hacia el vacío del riesgo. Esta vez sus composiciones cambian de idioma, y ésto que a priori podría dulcificar (y empeorar) las cosas como ha pasado a otras formaciones musicales angloparlantes desde los inicios, en el caso de Ainara le da un carácter más inquietante, amargo incluso, a las interpretaciones. La fuerza que transmite en sus temas se multiplica por diez cuando se sube al escenario en formato trío y... eso hay que presenciarlo. Yo tuve el placer de hacerlo y fue la oportunidad magnífica de descubrir una gran artista que tiene las cosas muy claras. Mientras la volvemos a ver sobre las ta...
Opiniones y mucha música. Ábrete de Orejas: Las trataremos con cariño